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Cada año crece el número de dispositivos electrónicos en circulación, y con ellos la infraestructura necesaria para su funcionamiento.

Muchos de nosotros vivimos rodeados de varios dispositivos electrónicos con funciones similares para diferentes usos, la tecnología está presente en todo aspecto de nuestra existencia y, mucho más allá de cumplir con nuestras necesidades en el trabajo, representa un apéndice indispensable en casi todos los ámbitos de nuestra vida.

La pandemia y el aislamiento, junto con la rápida difusión del teletrabajo en este contexto (cuando las empresas no tenían planeado recurrir a esta estrategia en un futuro cercano), han hecho que tanto la cantidad de dispositivos fabricados,  adquiridos y desechados, como la cantidad de datos generados, enviados y recibidos hayan alcanzado niveles que nunca hubiéramos imaginado.

Aqui te dejo algunas cifras clave:

  • La vida media de un teléfono móvil hoy en día, es de unos 18 meses. 
  • En España se desechan cada año 20 millones de teléfonos.
  • En 2019 se produjeron 53 millones de toneladas de residuos electrónicos en todo el planeta.
  • La contaminación digital (debida al uso de dispositivos activos, no a residuos digitales) representa cerca del 4% de las emisiones mundiales de carbono, más que todo el sector de la aviación civil junto.
  • Los correos sin abrir causan 1,8 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año.

(Datos del estudio The Shift Project, recogidos y publicados por la revista Haz Fundación en diferentes artículos de 2021 y 2022)

Por supuesto, habrás notado que la lista anterior mezcla varios tipos de datos.

Por un lado, habla de los dispositivos electrónicos que se transforman en residuos, con la consecuente diseminación de sus componentes en el medio ambiente (no solo el plástico, también metales pesados como el cadmio, plomo, antimonio, níquel, mercurio, altamente tóxicos).
Por otro lado, habla de una “contaminación en vida”, es decir, del impacto provocado por las emisiones de estos dispositivos durante el tiempo en el que los estemos utilizando.

Nuestro móvil no es sólo nuestro móvil

Cuando en nuestros teléfonos móviles y ordenadores buscamos respuesta a todas nuestras preguntas, corremos el riesgo de pensar que la información que estos nos proporcionan es un asunto privado entre nosotros y nuestro dispositivo.

No es así. Todos los datos que recibimos a través de páginas web, correos electrónicos  en nuestra bandeja de entrada, mensajes de WhatsApp y archivos guardados en todo tipo de nubes, son información  que se almacena en super ordenadores, servidores, instalaciones y centros de datos permanentemente encendidos para permitirnos el acceso a dicho material.

¿Te imaginas lo que esto significa en términos de energía?

La revista Haz Fundación revela que, según varios investigadores, “en 2025 los centros de datos podrían representar el 20% del consumo de energía del mundo y hasta un 5,5% de la huella de carbono”. 

¿Renunciar a las conexiones?

En la época en que vivimos y con el estilo de vida y de trabajo que hemos asumido en las últimas dos décadas, es imposible pensar que una medida tan drástica pueda ser en modo alguno factible.

Sin embargo, es necesario conocer las consecuencias de nuestros comportamientos cotidianos y asumir las consecuencias de nuestros “actos digitales”.

Por un lado, países muy adelantados como Noruega están estudiando cómo implantar centros de datos con impacto 0, alimentados únicamente con energías renovables.
Por otro lado, cada uno de nosotros puede escoger y  confiar en proveedores de servicios y productos, que incluyan en sus objetivos  la reducción de emisiones.También podemos elegir ser responsables nosotros mismos, con pequeños gestos como:

  • borrar aquellos correos que no necesitamos
  • cancelar las suscripciones a listas de correo que en realidad no nos interesan
  • evitar el envío de mensajes por WhatsApp que no sean necesarios, sobre todo si se trata de videos o imágenes
  • cerrar las pestañas del navegador de internet que no estamos utilizando

Parece relativamente sencillo, ¿verdad? Además, teniendo ahora como tienes, el dato de la huella de carbono generada por los correos electrónicos (mencionada al principio), ¿no me digas que no merece la pena realizar diariamente estos pequeños gestos medioambientales?

Ideas e inspiraciones

Te dejo para terminar algunas páginas web para descubrir más a fondo este tema tan importante pero desconocido, de los residuos y la contaminación digitales.
Espero que encuentres algunas ideas que te inspiren a prolongar la vida de tus dispositivos electrónicos y a difundir esta conciencia en tu entorno, social, familiar y de trabajo.

The Global E-waste Monitor es un programa de las Naciones Unidas para la monitorización de los residuos de equipos eléctricos y electrónicos en el mundo.

La Fundación Ecolec es una entidad sin ánimo de lucro creada por asociaciones empresariales dell sector de fabricantes e importadores de grandes y pequeños electrodomésticos.
Ecolec colabora con centros comerciales, puntos de venta, plataformas logísticas y puntos limpios que quieran ofrecerse cómo puntos de recogida de residuos electrónicos, asi como con distribuidores que los clasifican y seleccionan para optimizar su reciclaje.
Busca en el mapa el centro de recogida más conveniente para ti. ¡Te quedarás asombrad@ por lo cerca que lo tienes!

Cyrkl es el mayor mercado digital de residuos de Europa, que pone en contacto a diversos socios comerciales según los principios de la economía circular.

The Shift Project es un programa para la promoción de una economía post-carbono.

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Jose A. Carreño
Jose A. Carreño
1 Mes

¿Quien no tiene elementos electrónicos, en casa,que no funcionan?
Y no uno solo…
Llevemoslos a los puntos de recogida autorizados, que nos aseguren su correcta retirada y reciclado. Para que se puedan reutilar todos sus componentes.
Apostemos por la ecomia circular.